La primera pregunta que se nos viene a la mente cuando hablemos de arquitectura, es “Que es un edificio y cómo lo debe hacer un Arquitecto” pues bien la palabra edificio, proviene del latín aedificĭum que procede de aedes (hogar) y facere (hacer) y significa construcción o edificación, en el sentido objetual es una estructura físico-espacial sólida y permanente cuya finalidad es contener diversas funciones o actividades humanas y dar seguridad y comodidad al individuo. A través de la Historia el edificio se ha convertido en objeto de expresión estético-simbólico y forma parte intencional del proceso de diseño arquitectónico.
Cuando un arquitecto diseña un edificio debe tomar en cuenta aquello que decía Louis Kanh, permitir al edificio lo que éste quiere ser, recordando que todo edificio tiene una forma particular de ser que indica su vocación propia al igual que decía Miguel Ángel que una escultura estaba contenida dentro del bloque de mármol y que él solo quitaba aquello que sobraba para que surgiera la escultura y no hay que olvidar que un edificio no solo cumple una función práctica, sino que tiene un significado simbólico y cultural para la comunidad.
Un edificio u objeto arquitectónico, existe en la mente del arquitecto antes incluso de proyectarlo, la experiencia e información que se tiene de él es una especie de realidad virtual, de esencia que se va conformando conceptualmente ante la sola mención de edificio, y posteriormente surgirá el objeto como resultado del proceso de diseño por la intervención del arquitecto.
El objeto arquitectónico como edificio, se define por la relación que establece entre el usuario y el espacio, creando un ambiente que facilita la experiencia, apropiación y desarrollo del usuario-habitador. Aparte de su función práctica, el objeto arquitectónico como signo va más allá de su función práctica y puede transmitir mensajes y significados simbólicos, evocar emociones y representar una imagen de la cultura de su momento histórico.
El objeto arquitectónico es la manifestación física de la arquitectura, un espacio diseñado y construido para satisfacer las demandas y requerimientos humanos, constructivamente se compone de diversos elementos, como estructuras, muros, y cubiertas, instalaciones, etc., que cumplen funciones de compartimentación, cerramiento y relación entre espacios, además, al relacionarse con su entorno, tanto físico-ambiental o socio-cultural su diseño toma en cuenta esta relación y respeta tanto a la comunidad como a su ambiente-contextual.
El objeto arquitectónico como símbolo en arquitectura viene a ser un elemento importante de la comunicación arquitecto-usuario mediante el intercambio de ideas o pensamientos, involucradas en el acto del Diseño y qué hace referencia a cada uno de los elementos que se utilizan como símbolos los cuales en muchos casos no explican siempre su significado ya que en la mayoría están ocultos e implícitos y el usuario lo reconoce a partir de la experiencia con el objeto-símbolo.
Por esta razón al integrarse el objeto arquitectónico al sistema urbano, presenta una multitud de códigos simbólicos que permiten comprender su función significante y los múltiples significados que determinan su identidad, a través de la relación que establecen con el usuario-habitador-observador.
En resumen se puede decir que los objetos arquitectónicos son el mensaje en el esquema básico del proceso de comunicación de la Arquitectura, el usuario que los vive habita y transita, es el receptor; cuando realiza una acción, se activa, le da movimiento, y esto se traduce en las diferentes funciones y actividades que desarrolla y que conforman un determinado contexto urbano-arquitectónico, llamado tipología de edificios, donde el arquitecto actúa como emisor y la sociedad como receptora.
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