La ciudad es un asentamiento humano caracterizada por ser un espacio densamente construido con una alta concentración poblacional, infraestructura desarrollada, una mayor oferta de transporte, tecnología, y servicios públicos con un predominio de actividades económicas secundarias y terciarias, que la diferencian de la zona rural por su intensivo uso del suelo con un ritmo de vida más acelerado y mayor contaminación
El dinamismo social, económico y político de una ciudad genera múltiples cambios y exigencias que deben cumplirse para no detener el buen funcionamiento de su vida y lograr que la ciudad sea más eficiente, sostenible y habitable lo que implica una amplia gama de actividades y estrategias de planificación, gestión y ordenamiento territorial, el cual se logra mediante la elaboración de un desarrollo urbano sostenible que establezca un equilibrio entre el crecimiento económico, la cohesión social y la protección.
Este desarrollo urbano es el proceso metabólico que se encarga de la planificación, crecimiento, evolución y gestión de las áreas urbanas cuyo objetivo es mejorar los entornos urbanos, la calidad de vida de la población y abordar los problemas derivados del declive urbano identificando los patrones de zonificación, equipamiento, infraestructura y servicios e impactos ambientales
Éste es un proceso multifacético que involucra planificación, regulación legal, ejecución de infraestructura y participación social, generalmente se inicia con los planes y programas de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano que consta de cuatro etapas que son urbanización, sub-urbanización, contra-urbanización y re-urbanización. Estos planes definen el uso del suelo, la zonificación, los destinos y las normas de aprovechamiento del territorio, asegurando la compatibilidad con objetivos de sostenibilidad y protección ambiental.
Las estrategias de desarrollo urbano son herramientas que busca crear ciudades sostenibles, compactas e inclusivas mediante la planificación inteligente, el aprovechamiento del potencial de su urbanización, la identificación de líneas de actuación prioritaria, coherente y con una visión a largo plazo de ciudad acorde a los objetivos planeados, y no únicamente de proyectos para abordar problemáticas específicas.
Estas estrategias de desarrollo urbano se llevan a cabo con la colaboración de los diferentes sectores de la población comunidades, empresas, Gobierno y agencias no gubernamentales con el objetivo de crear entornos habitables seguros, asequibles, resilientes, equitativos y sostenibles, la gestión, conservación o mejoramiento de los recursos y entornos valiosos para toda la población.
Sus objetivos incluyen la movilidad sostenible (peatonal, ciclista, transporte público), la densificación policéntrica al dotar de servicios a los barrios y zonas marginales, potenciar la infraestructura verde de la ciudad e incentivar la plantación de huertos comunitarios en cada espacio disponible, la construcción de edificaciones que consideren espacios para el cultivo de huertos y jardines que sirvan para gestionar recursos e incentivar la introducción de tecnologías para mejorar la calidad de vida.
Los proyectos de desarrollo requieren de un análisis detallado del sitio, incluyendo aspectos geográficos, ambientales y de riesgos potenciales, para establecer programas de acción y prevención y deben pasar por procesos de aprobación rigurosos ante las autoridades competentes que revisan la viabilidad técnica, económica y ambiental. Esto implica obtener permisos normativos de construcción, factibilidad de servicios de agua, electricidad, drenaje y evaluaciones de impacto ambiental.
A partir de la obtención de los permisos, se procede a la ejecución de obras de infraestructura básica en vialidades, servicios públicos, espacios verdes, equipamiento urbano, donde participan activamente los sectores social y privado, tanto en la construcción como en el financiamiento de proyectos de vivienda, equipamiento y servicios y se implementan mecanismos de monitoreo y evaluación que aseguren que las obras se apegan a los planes establecidos y cumplan con los objetivos de calidad de vida y sostenibilidad. Las autoridades responsables coordinan la gestión del crecimiento y conservación de los recursos, al mismo tiempo que fomentan la participación social continua en las diferentes áreas urbanas.
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